Con el edificio de la facultad, ya desaparecido, al fondo.
Primer curso de pintura, con Isabel Oliver de profesora, casi nada. Isabel fue miembro del conocido Equipo Crónica de Valencia. Segundo curso con Palomares, y lo que aprendí de técnicas y materiales. La gente se daba guantazos por estar en su clase. Hasta aquella insensata creida que le llamó ingenuo sin venir a cuento con el aulario a reventar, estaba en su clase. Palomares adulaba mi puntualidad y se sinceró conmigo enseñándome su tesoro más preciado, su obra, sus pinturas, algo que no hacía con nadie, por miedo a ser criticado seguramente. Siento haberle defraudado cuando elegí dibujo como especialidad, el creía que yo elegiría pintura. La pintura siempre me ha parecido algo muy engorroso. Primero, porque los tubos de óleo no hay quien los abra cuando se seca el tapón (esto es coña).
Si, ya se que hay trucos y eso… También podría pintar con acrílicos, acuarela, temple… Debes contar con un espacio amplio, luego darles salida a tus cuadros… y no hay buenas galerías de arte en Almería que quieran hablar de algo que no sea pintura indaliana. Y la pintura que a mi me atrae es la de Gran Formato. Pero… qué se le va a hacer. Aunque las comparaciones son odiosas, a Vincent tampoco le compraron mucha obra en su día, ni tuvo mucha repercusión, lo cual no quiso decir nada. Lo malo es que yo, ni siquiera pinto. Esto no es una “defensa” de la pintura, sin duda, pero espero retomarla en breve. Si quieres ver lo que pinté, pincha aquí.

¿Mis pintores favoritos?

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