Intro Comic

chico 15 kendoman comicbook

 

Se que puede sonar a topicazo, pero es cierto. Me recuerdo dibujando de niño y mucho. Copiando las portadas de mi superhéroe favorito, El Capitán América. Copiando las famosas láminas de Emilio Freixas una tras otra, como aquella que el profesor de quinto curso de EGB le enseñara al director con admiración o aquel concurso que mi amigo Sierra siempre me recuerda debía haber ganado y no gané ante la sospecha de que fuera “calcado” en octavo curso. No necesitaba calcar nada, era un disfrute y un gozo expresarme con el lápiz. Luego vinieron los únicos sobresalientes del BUP, en la asignatura de dibujo.

El laureado y autoeditado en dos ediciones fanzine Morx me sirvió para dar rienda suelta a la vena comiquera y compartirla con otros aficionados. Luego vendría “Kendoman”, un comicbook autoeditado también con historietas de “Tomfoolery”, personaje que apareciera en la revista del Instituto Británico de Valencia inspirado en uno de los profesores. Fue distribuido por Dirac para toda España.

 

Pero había que culminar aquella afición y los estudios de Bellas Artes en la Universidad de Valencia me abrieron un campo y un mundo que… si eres artista, sabes a lo que me refiero… Anatomía, dibujo del natural, mi primer contacto con un ordenador Macintosh de Apple (Se abría todo un mundo de posibilidades).
Bien es cierto que esa rutina ha sido algo dejada de lado por culpa del susodicho ordenador, prometo retomarla ya mismo. El declive de la Industria Europea, sobrepasada por la invasión manga y los juegos de rol, propició el cierre de muchas librerías especializadas, hubo y hay un bajón en las ventas, que me desanimó a seguir produciendo. Al final, la comunicación es una misma cosa, se trata de “transmitir” sensaciones, estados e ideas de una forma u otra.

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